Para
conocer los inicios de Amani hemos de partir de varios hechos previos, que
condicionaron e influyeron su nacimiento y desarrollo.
Muchas
de quienes después serían germen de Amani ya formaban parte de la REDGRA (Red
Granadina por el Refugio y la Acogida) y otros colectivos de la sociedad granadina. Su finalidad
era la atención a las personas migrantes y refugiadas, así como la defensa de
sus derechos.
El 16 de diciembre de 2017 Rafael, un misionero comboniano, recibió una llamada informándole de que más de 60 personas migrantes subsaharianas acababan de llegar a la estación de autobuses de Granada y que habían sido desembarcadas sin indicarles dónde estaban ni a dónde podían acudir. La noticia se difundió rápidamente entre personas y organizaciones de la REDGRA que acudieron a la estación de autobuses y realizaron allí mismo una asamblea con las personas migrantes y quienes habían acudido. Estuvo también presente la concejala de derechos sociales del Ayuntamiento de Granada.
Situados
en un pasillo de la estación, la asamblea contó desde el principio con la
colaboración de traductoras y médicas. Se intentó diseñar una estrategia
inmediata para encontrar un lugar para que todas pudieran pernoctar. Los
misioneros combonianos decidieron acoger en su casa a 19 de ellos, tantos como
tenían capacidad de albergar en su comunidad. La Parroquia de la Chana se
ofreció a acoger a otro numeroso grupo en sus propios locales. Varias personas
particulares también ofrecieron sus propios domicilios a algunas personas. A
algún otro se le llevó directamente con sus familiares a la provincia de
Huelva.
Para evitar que se repitiera la situación de aquella noche de diciembre, muchos de los futuros fundadores de AMANI comenzaron un trabajo de incidencia política con la Concejalía de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Granada. El resultado fue el Protocolo de emergencia ante la llegada colectiva de personas inmigrantes (PECOL). Mientras estuvo en vigor, el PECOL se activó al menos nueve veces para ofrecer soluciones de alojamiento, comida y servicios sociales a decenas de migrantes de primera llegada a Granada
Tras
estos acontecimientos, se acordó realizar reuniones para buscar alternativas a
estas y otras situaciones semejantes. Así, en agosto de 2018 diversas personas
y colectivos en Granada acordaron crear la plataforma ciudadana AMANI, que
significa «lugar de paz» en swahili. Su finalidad era la de acoger y acompañar
a personas migrantes recién llegadas al territorio español o salidas del CATE
que se encontraran en Granada sin recurso alguno para dormir.
La Fundación Fray Leopoldo puso a su disposición un edificio en el centro de la ciudad que fue convertido en un espacio humano y digno para favorecer la integración social de las personas migrantes. Era un centro de día abierto a todas ellas, con independencia de su nacionalidad, religión o procedencia, y donde se busca y se aprovecha la riqueza de la diversidad.
Tras un
trabajo de adaptación del edificio con la colaboración de muchas personas y
colectivos, entre los que había grupos cristianos, musulmanes y jóvenes
voluntarios de diferentes procedencias, pasó a convertirse en el espacio de
referencia y acogida de AMANI para personas migrantes. La Delegación de
Migraciones de la Diócesis de Granada intermedió y ejerció de representación
legal para poder utilizar este espacio.
En
ese lugar Amani comenzó a funcionar. En un principio se dedicó a ayudar a las personas que tenían referencia
de algún familiar o conocido a llegar hasta ellos.
Inmediatamente se iniciaron clases de español así como actividades de socialización, juegos de mesa, talleres diversos, excursiones, visitas y la conformación de grupos de profesorado y voluntariado para mantener el local en funcionamiento cada día, todos los días del año.
Pronto se vio la necesidad de crear otros servicios como acompañamiento para atención médica, para conseguir papeles. Después vinieron las casas de acogida y la búsqueda de empleo en el campo, para los chicos que reunían papeles para ello.
Al no recibir financiación pública, ni ser asociación legalizada, AMANI comenzó a funcionar gracias a los donativos de colaboradores y al compromiso de sus decenas de voluntarios, hombres y mujeres de una gran sensibilidad social.
Todo se fue construyendo desde la colaboración colectiva, el consenso grupal, la mínima organización de un equipo coordinador y en función de las demandas y necesidades de los chicos y chicas que iban llegando.: La ciudadanía que se organiza
Amani como espacio de encuentro desde la diversidad de personas migrantes, culturas, procedencias....etc
En ese mismo año 2018, Amani, espacio de acogida para personas migrantes en Granada, recibe el Premio Carlos Cano 2018. Este galardón simboliza los valores de tolerancia, diálogo intercultural y solidaridad que nos transmitió el cantautor granadino a través de sus canciones.
Tal como indica el video en los créditos muchos fueron los colectivos que colaboraron con Amani en aquel primer año: Patronato Fray Leopoldo, Parroquia de la Chana, Cdad. Jesús María, PP Claretianos, Caritas, Avam, Trenzando Armilla, Parroquia del Carmen, PP Jesuítas, Artilugios, Sagrado Corazón, Ropero Chauchina, alfa, Parroquia Monachil, acción social S. Francisco, Parroquia del Espíritu Santo, Dar Al Anwar.
Gracias a todas y todos. Seguimos caminando.
Este video grabado para la entrega del premio Carlos Cano 2018, refleja bien aquellos primeros comienzos, actividades, personas y orígenes en AMANI: https://www.youtube.com/watch?v=srGAT2RWjJk

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