Cuando lo que se busca es el bien común, la integración, la armonía en tod@s y en todo, surge lo que ayer vivimos en Amani.
Una experiencia de trabajo compartido, para que el local donde cada día nos reunimos y se nos posibilitan tantas cosas..., no solo el aprendizaje de español, fue poner nuestro cuerpo y nuestro esfuerzo para que todo sea más bello y armónico.
Parece un gesto sencillo. Pero un espacio ordenado, con recursos a mano y libros al alcance, dice mucho de cómo entendemos el acompañamiento: con cuidado, con intención y con respeto hacia quienes cada día cruzan nuestra puerta.
Y siempre agradecidos/as a las personas que posibilitan este espacio a los detalles que rompen fronteras, como acercarse a compartir unos churros, procurar que el interruptor de la luz funciones a tiempo, etc., etc.
Gracias Paqui, por prestar tus iniciativas, Giulia por poner belleza y orden, y a Teo por cuidar de los espacios para que sean acogedores y todo funcione. Pero sobre todo a los chic@s que tan agradable hacen los momentos, los tiempos, los espacios compartidos...
Esto es Amani: muchas manos, mucha voluntad, y la certeza de que cada pequeño cambio importa.
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